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La relación de formato/aspecto

Cuadro, Relación de formato / No Comment / 11 junio, 2019

Desde que a comienzos de los años setenta la NHK (Japan Broadcasting Corporation) inició la investigacion sobre el sistema de televisión de alta definiciñon, se viene manteniendo un continuo y apasionado debate sobre cuál sería la relación de formato ideal para televisión. Los argumentos que se expresan con frecuencia repiten las ventajas e inconvenientes pronunciados, cuando en los inicios de la industria cinematográfica se introdujo la polémica sobre la relación de formato para la pantalla panorámica.

Algunos defensores de la nueva pantalla ancha proponen la compatibilidad para poder recibir la señal en las pantallas de televisión existentes de 4 x 3. Otros opinan que debe ser un sistema HDTV (Televisión de alta definición) totalmente nuevo e incompatible con el actual, para poder aprovechar todas las ventajas de la nueva tecnología.

El sistema terrestre PAL-plus permite la recepción del “formato buzón” (letter-box) en los apartados 4 x 3, pero suministra señales de “relase” para mejorar la calidad de la imagen en formato ancho 16 x 9 cuando se producen en un aparato de 16 x 9.

Además de los argumentos sobre la calidad, viabilidad económica e implicaciones políticas para adoptar como estándaruno de los formatos rivales, existe también la necesidad de adaptar la transmisiñon de la producción cinematográfica existente en formato panorámico, así como las nuevas producciones cinematográficas que mantienen su preferencia por este formato con relaciones de aspecto de 2.35:1, 1.85:1 y las producciones de televisión con relaciones de aspecto 1.78:1 (16:9) y 1.69:1 (Súper 16 mm). Hay también una gran cantidad de catálogos cinematográficos y de televisión rodados con una relación de 1.33:1 (4 x 3). La American Society of Cinematographers ha sugerido el formato 2:1 como solución para resolver esta confusión.

Otra consideración a tener en cuenta en la polémica sobre la realción de formato es la que se refiere al tamaño de la pantalla de cine. Para alguien sentado en las primeras filas de un cina, la imagen de la pantalla puede representar un 58º de su campo de visión. Este proporción puede reducirse hasta un 9,5º sentado en las últimas filas. El promedio para un espectador de televisión es de 9,2º.

El doctor Takashi Fujio, Del departamento de investigación de la NHK, llevó a cabo una encuesta sobre las preferencias de los espectadores en cuanto al tamaño de la pantalla y la relación de formato; los resultados obtenidos justifican ampliamente los parámetros manejados por la NHK para la HDTV. La investigación muestra que la mayoría de los espectadores prefieren una relación de formato superior a 4:3 además de una pantalla mayor, con el correspondiente aumento en resolución, luminosidad y representación de color. Se llegó a la conclusión que el espectador lograba la máxima implicación con una relación de formato de 5:3 situándose a una distancia entre 3 ó 4 veces la altura de la imagen. La distancia normal a la que se ve la televisión (en Japón) es entre 2 y 2,5 metros, por lo que el tamaño ideal de la pantalla se encuentra entre 1 m x 60 cm y 1,5 m x 90 cm. En Estados Unidos y Europa el tamaño de las habitaciones es mayor, con lo que el tamaño de pantalla correspondiente puede ser incluso superior. La implicación del espectador en la acción no es la misma en una pantalla más pequeña, aunque esté situado más cerca de ella.

Si se emiten producciones con diferentes formatos, la imagen aparecerá en la pantalla con unas bandas negras, más o menos grandes según sea el formato del aparato receptor utilizado, o bien será necesario encontrar un compromiso en la composiciñon para su adaptación (sin deteriorarlos estéticamente demasiado) dependiendo de la relación de formato de la pantalla donde se vayan a ver. Este tipo de compromiso en el formato imposibilita una buena composición.

En el pasado no se hacían concesiones a los largometrajes rodados en formato panorámico cuando se emitían por televisión. El cuadro 4 x 3 introducía con frecuencia movimientos de cámara inexistentes de un lado a otro de la imagen, tratando de seguir el diálogo de los personajes. Se excluían partes de la composición de la pantalla panorámica que habían sido filmadas en la toma original, produciendo nuevas tomas que devaluaban el trabajo de cámara y el montaje originales.

Los defensores de la pantalla ancha sostienen que se encuentra mucho más cerca de la experiencia de percepción humana. Como ya hemos visto, el ojo enfoca una pequeña porción de campo de visión, aunque la visión periférica es importante para establecer la localización. En este sentido, el formato ancho parece el más indicado para la acción en exteriores o transmisiones deportivas, siendo las carreras de caballos una de las primeras retransmisiones de televisión en pantalla ancha (16:9) de Channel 4 en el Reino Unido.

Asumir que el formato ancho equivale a espectáculo es un reflejo del Hollywood de los años cincuenta, que intentaba enfrentar la creciente competencia televisiva con las producciones “espectaculares” que la televisión no podría ofrecer. Desde entonces se han realizado muchas producciones que han demostrado la efectividad de este formato cuando se rueda en interiores. Un comentarista técnico describió como “espacio sin contenido visual” el borde de una imagen en pantalla ancha de 2,35:1, que era “innecesario y que siempre podría eliminarse al ser emitido por televisión”. Lo que este comentario insinúa, escondido en el afán interesado de persuadir a la gente a que cambie el formato de sus aparatos de televisión, es que la composición en pantalla ancha es una imagen de 4:3 con un poco de “espacio sin contenido visual” añadido en ambos lados del cuadro.

El elemento perturbador en éste debate sobre la relación de formato es que, frecuentemente, se argumentan con detalle la calidad técnica y la viabilidad económica, mientras que los efectos demoledores de las adaptaciones y deformaciones en la composición se consideran como una cuestión menor. Al principio la pantalla ancha se justificaba por su capacidad para atraer a la audiencia. La utilidad práctica de lograr un sistema de televisión compatible para ambos tamaños parece haber hecho olvidar este punto básico.

Pantalla ancha

La composición en pantalla ancha en televisión se enfrenta con problemas similares a los que ya encontró y solucionó el cine hace cuarenta años. Que la televisión es un medio de cabezas parlantes es una frase muy utilizada, pero también se puede demostrar que esta etiqueta es igualmente aplicable al cine. Muchos guiones de cine y televisiónrequieren que el personaje que habla y el que escucha se encuentren en el mismo encuadre. Dos personas dialogando producen una mezcla de primero planos, planos medios cortos y planos de reacción con referencia del hombro, que conforman el patrón de tomas básicas de muchas secuencias.

Dependiendo del tamaño de la toma, el espacio que separa a dos personas que hablan una frente a la otra, en un plano medio en formato de TV 4 x 3, es pequeño y enfatiza la relación entre ambas. En pantalla ancha el espacio entre ambas aumenta, enfatizando en este caso, no la relación entre ellas, sino la relación de cada una con el decorado del fondo. Es decir, con el mismo tipo de toma su relación física puede implicar accidentalmente una pérdida de contacto, una ruptura de la relación, simplemente por haber aumentado el espacio entre ambas. Habrá que reconsiderar algunas de las tomas básicas de televisión para adaptarlas al formato ancho.

Desde el punto de vista del cámara, la posibilidad de que se emita en ambos formatos representa un mayor compromiso, ya que aunque la composición de la imagen16:9 se realiza para espectadores que cuentan con el nuevo formato, la producción aparecerá recortada, “sin formato buzón”, para los espectadores con televisores de formato 4:3.

Composición de formato 16:9

Los planos cercanos o primeros planos pueden resultar difíciles de encuadrar en el formato 16:9, teniendo que ajustarlos cada vez más para eliminar el espacio que rodea a ambos lados.

En las entrevistas hay una distancia óptima donde entrevistado y entrevistador se sienten más cómodos. En el formato 16:9 los planos individuales tienen la dificultad de que si están excesivamente cerca dan la sensación de que se está mirando “a través de la ranura de un buzón” y si están demasiado lejos parece que el entrevistador se interpone en el “espacio visual” del entrevistado. La solución es un plano de dos con referencia del hombro, pero cuidando en el contraplano la continuidad en las posturas del cuerpo, etc., para evitar que el brazo o la espalda aparezcan por el borde del cuadro. Esto acaba con el efecto de la toma, ya que da la sensación de que hay demasiado espacio entre los personajes.

La ventana que se le atribuye al formato 16:9 (especialmente en HDTV), es que el aumento de la pantalla, unido a que la definición que se obtiene en los planos generales es tan buena, que se necesitan muy pocos primeros planos, aunque puede causar problemas en la edición. En los planos generales los objetos que son similares deben distribuirse bien diferenciados, para qvitar cortes bruscos en la edición. Los montajes inadecuados son típicos en las tomas marítimas (regatas de yates, etc.), donde los yates saltan dentro y fuera del cuadro mientras que la línea del horizonte permanece en la misma posición en las distintas tomas. Con algunos paisajes pueden producirse también estos “saltos”. Para realizar un buen corte, el cambio den el tamaño o el contenido de la toma debe ser inapreciable.

El formato 16:9 tiene la ventaja de hacer que en los planos generales se vea menos tierra o cielo y de que las tomas de ángulo de edificios que son necesaria en el formato 4:3 para que contenga toda su estructura, en el formatyo ancho se pueden reemplazar por planos frontales. El encuadre y la puesta en escena, que evitan elementos de alto contraste en la toma, tienen ahora que competir con los planos generales. También con este formato se benefician muchas retransmisiones deportivas.

Los primeros planos que contengan motivos con una condición vertical acusada (por ejemplo, unos dedos pulsando un clarinete o saxofón) crearán dificultades, pero, por el contrario, las tomas del teclado de un piano resultarán más naturales y los objetos puntiagudos siguados en el borde del cuadro distraerán menos la atención en este formato.

Visores de 1,5 pulgadas

Una de las diferencias más importantes que existen entre la experiencia normal de percepción de una imagen y la que venmos por el visor de una cámara, es su tamaño. La imagen en el visor resulta muy pequeña y, por tanto, es una versión comprimida de lo que se percibe en la realidad. En el visor, el ojo registra rápidamente una serie de detalles que no es posible percibir a escala normal. El motivo se reproduce a escala y el trato perceptivo que recibe es distinto al del original. Es un mundo en miniatura y cuando se mira por el visor, se experimenta la misma sensación de fascinación que cuando se contempla una maqueta. Desde una posición elevada se aprecia, de un vistazo, el trazado de una maqueta de tren antes de entrar a examinar los detalles.

El sistema de televisión de alta definición (HDTV) tiene una gran definición y el incremento del tamaño de la pantalla. Encontrar el foco y los límites de ese enfoque en un visor de 1,5 pulgadas con una imagen monocromática puede resultar pretencioso y decisivo. Los visores monocromáticos de las cámaras de televisión tienen un retraso de dos generaciones en comparación con áreas técnicas de la televisión.

Resumen

En el momento en que percibimos la identidad de un objeto dentro del cuadro, somos conscientes también de la relación espacial que hay entre ambos. Este “campo” de fuerzas existentes en el cuadro ejerce una presión sobre los objetos que contiene en su interior y cualquier ajuste de un grupo de elementos visuales en la composición se dispondrá de acuerdo con esas presiones. Las distintas posiciones del motivo dentro del “campo de fuerzas” en el cuadro pueden producir sentimientos de equilibrio, movimiento o de ambigüedad.

La técnica de  cuadro cerrado está estructurada para mantener la atención centrada únicamente en la información que contiene la toma. El cuadro abierto permite que la acción se desarrolle tanto dentro como fuera del cuadro, sin ocultar el hecho de que la toma es una vista parcial de un entorno mucho más amplio.

La perspectiva de una imagen en el visor de una cámara puede resultar completamente distinta de la sensación de profundidad que experimenta un observador situado al lado de la cámara. En la imagen que capta un visor bidimensional, generalmente se aprecia un mayor sentido del patrón que el que experimenta la percepción humana, a menos que se trate de una persona acostumbrada a “ver” como lo hace la cámara. Por tanto, la imagen del visor ayuda en la composición ya que en cierto modo, acentúa algunos elementos de la composición.

Generalizando se diría que un primer plano refuerza la atención en el detalle, ya que el espectador no se puede distraer fácilmente de la información visual que se le presenta. Un plano general se puede utilizar para mostrar relaciones, crear atmósfera o expresar sentimientos, pero necesitan un mayor control en el diseño de la composición para lograr estos objetivos. Un campo de visión mayor puede incluir más elementos visuales, iluminación, contraste, color, etc., que compongan la unidad visual, mientras que una toma más cerrada puede resultar eficaz con un encuadre más sencillo.

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