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Puesta en escena de los personajes y la acción

Puesta en escena / No Comment / 12 junio, 2019

Si solamente se puede obtener una buena composición mediante el control de los elementos visuales, ¿cómo es posible reorganizarlos en la toma para crear una composición dinámica?. Donde hablo de la perspectiva hemos visto las maneras de ajustar la cámara en relación al motivo para obtener composiciones dinámicas. El control de la estructura de la imagen puede determinarse por la elección del objetivo, el emplazamiento de la cámara y la distancia de la cámara al motivo.

Con frecuencia, las personas constituyen los motivos principales en las composiciones de cine y televisión. En una situación controlada donde se puedan emplazar los personajes en relación al objetivo, con frecuencia existe una posición ideal que proporciona la mejor composición con ese fondo y personaje concreto. Lo mejor en este contexto significa la relación más apropiada para el mensaje que se desea comunicar.

Una situación normal en los programas de informativos o de actualidad en televisión es la toma del periodista diciendo “detrás de mí acaba de estallar una bomba nuclear”. Esta combinación del periodista dando un mensaje a la cámara con la sugerencia o la salsa del contenido de su mensaje al fondo, es una práctica normal pero suele producir un encuadre deslucido.

Si el reportaje corresponde a una catástrofe civil o tiene una gran actividad visual en el fondo, la imagen combinada dará como resultado la división del interés entre el periodista y el acontecimiento del fondo. Lo que pretendía actuar como “atmósfera” de fondo para el “mensaje a cámara” se convierte en una pantalla dividida con dos imágenes que obligan al espectador a cambiar su atención constantemente entre el primer término y el fondo. Ambos centros de interés, periodista y fondo, se originan normalmente por el ajustado encuadre del periodista. El tamaño del plano del periodista y el mensaje a cámara crean una separación, un desinterés por los acontecimientos presentados fuera de la intimidad establecida entre el periodista y el espectador. Hablar al objetivo crea el efecto de situarse fuera de la situación que se narra, de tomar una postura desinteresada y objetiva respecto del tipo de acontecimiento extraordinario que, normalmente, abrumaría e involucraría a un observador.

Se afirma que los valores periodísticos se basan en la búsqueda de la objetividad, en tratar de mostrar la realidad frente a los comentarios o las opiniones, pero, paradógicamente, esta “objetividad” suele ir acompañada de imágenes influyentes y emotivas que tienen el propósito de capturar y absorber la atención de la audiencia. Las imágenes subjetivas que implican emocionalmente el sufrimiento humano o la desesperación, a veces se combinan en una perturbadora unión con un mensaje “objetivo” a la cámara.

La imagen más objetiva y neutral sería el modo de presentar al periodista frente a un letrero o un logotipo. A espaldas del periodista se ve un letrero que dice “Ministerio de Asuntos Sociales”, “Scontland Yard”, “Tesoro Público”, etc.

Con frecuencia este tipo de toma no funciona, ya que el letrero del rectángulo en el fondo compite con el periodista en primer término como motivo principal de interés. A los periodistas acostumbrados a trabajar con la letra impresa parece interesarles repartir el interés. Les atraen los letreros del fondo porque piensan que refuerzan el mensaje, cuando en realidad una imagen con el interés repartido es una distracción.

El mismo reparto de interés se produce en los boletines informativos, donde un logotipo programado o un título genérico desplaza al presentador en el cuadro. Esta disposición visual, tan utilizada, es una composición deslucida que ha conseguido ser aceptada por su continua repetición.

Entrevistas

Uno de los reportajes más repetidos en los informativos son las entrevistas en interiores. Generalmente requieren tomas del entrevistado, sentado en su oficina o en su casa, al ser preguntado por el presentador.

Existen un número de factores que afectan en la decisión sobre el emplazamiento de la cámara y la posición de la entrevista, como son:

  • ¿Permite la posición de la entrevista la variedad de tomas necesarias para sostener una entrevista prolongada si así fuera requerido?
  • ¿Se puede mostrar la relación entre los personajes?
  • ¿Hay una distancia confortable entre los participantes para comunicarse entre ellos?
  • ¿Hay espacio y es apropiado cambiar luces y cámara para los planos de contracampo?
  • ¿Es necesario incluir ventanas en la toma?
  • La diferencia de temperatura de color y el balance entre la luz solar que entra por las ventanas y la luz que proporcionan los focos?

Una vez controlada por completo la posición del motivo, hay que proporcionarle un fondo que dirija la atención sobre el mismo, equilibre el motivo principal (por ejemplo, encuadre compensado), insinuando la explicación, ya sea por el ambiente, la atmósfera o la información.

Movimiento dentro de la toma y ángulo del objetivo

La representación bidimensional de una imagen del espacio tridimensional en el cine o la televisión incluye adecuar la acción a las características de la cámara. Resulta elemental adecuar la velocidad de movimiento del actor al tamaño de la toma o el ángulo del objetivo utilizado.

Un pequeño movimiento en primer plano puede ser equivalente a un gran desplazamiento en un plano general. Un personaje de cuerpo entero que se acerque tres pasos hacia un objetivo gran angular producirá un cambio de tamaño mucho mayor que si la misma figura se acerca a un objetivo de 25º. El “espacio interior” del objetivo que se utiliza constituye un aspecto decisivo en la puesta en escena frente a la cámara.

Con frecuencia, el movimiento de un actor motivado por el guión es necesario modificarlo debido a las exigencias del objetivo que se utilice. Uno de los ajustes más habituales es la rapidez al levantarse de una silla cuando está en primer plano. Si se levanta normalmente en un plano cercano, el movimiento puede resultar frenético y, con frecuencia, hay que ralentizarlo. Esto también contribuye a mejorar el problema de obtener un buen encuadre cuando se graban movimientos rápidos del sujeto con teleobjetivos.

Otro desarrollo típico de una toma es mantener un personaje u objeto en primer término al tiempo que la cámara se desplaza lateralmente para seguir el movimiento de otro personaje en el fondo. Una solución bastante correcta sería el emplazamiento de la cámara próximo al motivo en primer término y utilizar un objetivo gran angular, ya que así se necesita un arco de desplazamiento lateral relativamente pequeño. Sería suficiente un pequeño movimiento de la cámara para seguir un desplazamiento de varios metros del personaje en el fondo. Si se utiliza un teleobjetivo con el mismo tamaño de imagen en primer término y la cámara para seguir un desplazamiento de varios metros del personaje en el fondo. Si se utiliza un teleobjetivo con el mismo tamaño de imagen en primer término y la cámara bastante más retrasada, el arco de desplazamiento lateral aumentará considerablemente para mantener en la toma el mismo movimiento del actor del fondo. Al utilizar objetivos de ángulo más estrecho (teleobjetivos) también se modifica el movimiento aparente de la cámara, ya que el barrido del objetivo recoge menos escena del fondo.

Espacio interior de la toma

El espacio interior de la toma es una sutil, aunque importante, parte del aspecto, el ambiente y la atmósfera de la misma. Como ya hemos visto cuando se transforman los objetos tridimensionales en imágenes planas bidimensionales, la relación de tamaños estará controlada por la distancia de la cámara al motivo y el ángulo del objetivo. Una habitación pequeña puede parecer grande si se utiliza un objetivo gran angular, y una habitación grande puede parecer angosta y comprimida si se utilizan teleobjetivos.

El plano medio de un personaje se obtiene utilizando ángulos de objetivo que pueden oscilar entre 75º y 5º. Los objetivos gran angular pueden producir una distorsión en los personajes o un movimiento exagerado del cuerpo, pero la diferencia principal cuando se utilizan ángulos de objetivo de esta gama, para mantener el mismo tamaño -plano medio- en la toma, es que a medida que el ángulo del objetivo disminuye se necesita retrasar más y más la cámara del motivo principal. Con ello se modifica la relación de tamaños entre el primer término y el fondo; es decir, el espacio interior de la toma.

Estilos de producción y ángulo del objetivo

Entonces, ¿qué ángulo de objetivo se debe elegir? Depende del ambiente o emotividad de la toma y la acción que contenga. Para mantener la continuidad visual en la escena, incluso en toda la producción, sería necesario mantener una gama limitada en los ángulos del objetivo. Un estilo de producción sólida utiliza objetivos de gran angular, con los que se obtienen tomas que enfatizan el movimiento de acercamiento o alejamiento del objetivo, a la vez que proporcionan un gran espacio interior a las mismas. Con frecuencia se acompaña con un emplazamiento bajo de la cámara para realzar las líneas convergentes de techos, paredes, edificios, etc.

Otro estilo de “espaciado interno” es el que se obtiene con teleobjetivos, aunque producen espacios angostos, movimientos prolongados de acercamiento y alejamiento de la cámara y, en general, sensación de claustrofobia. Con frecuencia, este estilo no va acompañado con planos de situación -tomas que proporcionan información sobre el escenario o la localización-. En las filmaciones con primeros planos se sigue la acción sin desvelar la situación, dando lugar a una serie de imágenes que proporcionan el ritmo sin información del fondo. El espectador está sumido en el misterio y carece de información visual precisa como, por ejemplo, del entorno.

La elección del ángulo del objetivo depende, por tanto, de cómo se vaya a escenificar la acción y el estilo visual que se desea.

Cuanto más estrecho sea el ángulo del objetivo más difícil resultará que la cámara evolucione y se mueva de forma suave y fluida. La cámara requiere un mayor desplazamiento para obtener un cambio en el tamaño o en el movimiento cuando utiliza un teleobjetivo que con un gran angular, y en los desplazamientos está más expuesta a la vibración o inestabilidad y requiere un enfoque más preciso.

El movimiento de cámara conlleva el cambio en la relación de los elementos visuales, dependiendo de su emplazamiento. El desplazamiento lateral alrededor de un motivo situado delante de un fondo liso proporciona una indicación insuficiente del cambio en el punto de vista. El mismo movimiento contra un fondo variado e irregular introduce indicaciones del cambio en el punto de vista. En el caso de que los indicadores de que el punto de vista está cambiando y el movimiento(si es lo que se necesita) resulta más evidente y visual.

El movimiento de la cámara conlleva el cambio en la relación de los elementos visuales, dependiendo de su emplazamiento. El desplazamiento lateral alrededor de un motivo situado delante de un fondo liso proporciona una indicación insuficiente del cambio en el punto de vista. El mismo movimiento contra un fondo variado e irregular introduce indicaciones del cambio en el punto de vista. En el caso de que los personajes en primer término crucen de un lado a otro del cuadro, darán todavía más indicadores de que el punto de vista está cambiando y el movimiento (si es lo que se necesita) resulta más evidente y visual.

El movimiento de cámara con un teleobjetivo tiene una nítida calidad visual, pero requiere mayor precisión de operación que con un gran angular; con este el movimiento resulta más fácil y con la misma distancia se obtiene mayor sensación de movimiento en el cuadro.

El espacio interno de una toma subraya con frecuencia el grado emocional de la escena. La perspectiva “normal” en las tomas se utiliza, generalmente, cuando la intención es describir la situación de forma sencilla y directa. Por otro lado, los espacios comprimidos o expandidos pueden ayudar para inspirar el ambiente o la atmósfera de la acción.

La elección del ángulo del objetivo y la composición obtenida nunca debe ser accidental, a menos que, como ocurre con demasiada frecuencia, el emplazamiento de la cámara y el ángulo sean un fait accompli resultante de una grabación multicámara.

Control del fondo

Por medio de la iluminación o limitando la profundidad de campo con un filtro ND (densidad neutra) sólo se puede controlar una pequeña zona del fondo; el mayor control se obtiene con la elección del emplazamiento de cámara, el ángulo de objetivo, la distancia a cámara y la posición del motivo en primer término. Asimismo, hay que tener en cuenta el montaje y la continuidad y, con frecuencia, hay que elegir un fondo con una gama de tonos, color y contraste parecidos, para evitar así problemas ¡de continuidad en el montaje.

Una diferencia excesiva de la gama tonal del fondo entre planos que se intercalan, dará como resultado cortes en la edición molestos y visibles. Asimismo, se debe comprobar la continuidad visual de elementos como la dirección de la luz, las zonas similares de enfoque y la continuidad en el movimiento del fondo(por ejemplo, nubes, tráfico, etc.).

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